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Montijo y el Financial Times.

 

Financial Times se fija en Montijo como el peor ejemplo de la crisis.

El 25 de Abril de 2.012, me llegó por medio de facebook, la siguiente noticia que quiero compartir con vosotros:

El periódico económico más influyente del mundo se refiere a Extremadura como la región más pobre de España

‘Pantallazo’ de la web de Financial Times en la que se puede leer el artículo.
Financial Times ha puesto el foco en la localidad pacense de Montijo para utilizarla como el peor ejemplo de la dura crisis que atraviesa España. El diario económico más influyente del mundo se fija en el municipio extremeño de 16.000 habitantes para mostrar la cara más amarga de la recesión económica en un artículo titulado ‘Town reflects what went wrong with Spain’. El relato periodístico arranca con el triste día a día de los comerciantes de las fértiles Vegas del Guadiana. Pequeños empresarios que cubren los escaparates con papel de periódico, abocados al cierre colgando en sus negocios carteles de ‘se vende’ o ‘se alquila’.
“En este jodido pueblo no hay trabajo para nadie”, se queja al ser entrevistado Edgar Rodríguez, un joven parado de 19 años. Asegura que su familia sobrevive gracias a la herencia que les dejó su abuela. Mientras mendiga unas cuantas monedas en la plaza de España.
El periodista Víctor Mallet se pregunta cómo escapará Montijo a un círculo vicioso de paro y recortes impuestos por la Unión Europea para controlar el déficit, siendo Extremadura “la región más pobre de España” y dependiente de las transferencias financieras de las comunidades más ricas
El periódico también recoge el testimonio de Manuel Gómez, ingeniero de 42 años y líder del PSOE en la oposición local. El político explica que durante una década España vivió por encima de sus posibilidades, y cita como ejemplo los préstamos hipotecarios que concedían los bancos a ‘mileuristas’.
La crisis de la construcción también ha golpeado con fuerza en el municipio pacense. Julián Herrera Ardila, un empresario local y presidente de Grupo Herrera, es otro de los entrevistados. Fabricante de estructuras de hormigón, confía en la exportación como única respuesta. Según el artículo, su empresa solo emplea ahora a 80 personas, muy por debajo de los 475 de “la época dorada de la construcción”, cuando la empresa con sede en Puebla de la Calzada tenía oficinas en toda España y Portugal. Herrera negocia contratos para producir y vender casas prefabricadas en los nuevos mercados de América Latina y Asia.
El reportaje refleja el creciente número de aspirantes que se presentan a cualquier oferta pública de empleo, por precaria que ésta sea. En el tablón de anuncios del Ayuntamiento de Montijo se muestran los resultados de los exámenes para uno de los 19 puestos como limpiadores temporales, a los que se presentaron nada menos que 381 solicitantes.
El sacerdote Juan Antonio Delgado constata al diario económico el enorme aumento de personas que recurren a la solidaridad para subsistir. El cura detalla que Cáritas –la ONG de la Iglesia- está ayudando a comer a unas 300 personas de la localidad, el 25% de ellas inmigrantes. Y cita como una de las pocas cosas positivas de la realidad extremeña que el clima y la tierra permiten sobrevivir a muchas familias cultivando sus propias frutas y verduras en pequeños huertos.
El religioso concluye diciendo que los jóvenes extremeños están emigrando al extranjero y a otras regiones de España, “al igual que hicieron sus padres”. Con la diferencia de que ahora la “gente no viaja a Alemania para desempeñar un trabajo manual, sino cualificado”.

En la web de Ventana Digital Comunicación, existe un archivo de audio, con una entrevista que desde Canal Extremadura le hacen al alcalde de la Localidad, Alfonso Pantoja y al responsable del medio de comunicación Ventana Digital, Blas Parejo.

La noticia está ahí, y podemos estar de acuerdo, o no.

Y yo me pregunto, ¿y ahora qué?

Entramos en la discusión de si los datos son malos o menos malos. Si las gestiones de nuestros dirigentes han sido mejores o peores.

Me gustaría compartir con vosotros una historia que seguro que conocéis:

Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de nata.

Inmediatamente se dieron cuenta de que se hundían: era imposible nadar o flotar demasiado tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente. Pero era inútil; sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sentían que cada vez era más difícil salir a la superficie y respirar.

Una de ellas dijo en voz alta: «No puedo más. Es imposible salir de aquí. En esta materia no se puede nadar. Ya que voy a morir, no veo por qué prolongar este sufrimiento. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril».

Dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez, siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco.

La otra rana, más persistente o quizá más tozuda se dijo: «¡No hay manera! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo, aunque se acerque la muerte, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quiero morir ni un segundo antes de que llegue mi hora».

Siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar ni un centímetro, durante horas y horas.

Y de pronto, de tanto patalear y batir las ancas, agitar y patalear, la nata se convirtió en mantequilla.

Sorprendida, la rana dio un salto y, patinando, llegó hasta el borde del recipiente. Desde allí, pudo regresar a casa croando alegremente.

Podemos elegir. ¿Qué elegís vosotros? Creo que lo tenemos claro, ¿verdad?

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