Las paralelas del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales

Cuando realizamos la compra de una vivienda, el mayor impuesto que nos encontramos por la compra del mismo es el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.

En un inmueble de segunda mano, la hacienda pública grava esta adquisición con el 7 %, calculados sobre el precio de compra inmueble. En determinadas ocasiones (si el inmueble va a ser utilizado como vivienda habitual, si nuestro nivel de ingresos no supera unos determinados ingresos, si nuestra edad es inferior a 35 años) este impuesto se puede reducir al 6 % en lugar del 7 % antes citado, e incluso se puede solicitar una bonificación del 20 % de la cuota resultante.

Hasta aquí, todo bien. El problema nos lo encontramos a la hora de la liquidación del referido impuesto.

Últimamente, la hacienda pública, está utilizando como medio de comprobación de valores un coeficiente actualizador que aplica a la valoración catastral del inmueble. Así, si compramos un inmueble por 60.000 Euros y liquidamos al 7% el Impuesto de transmisiones patrimoniales (liquidaremos 4200 Euros) y su valor catastral es de 30.000 Euros con un coeficiente actualizador del municipio del 3, la hacienda pública nos va a practicar una liquidación complementaria, manifestando que la base para el cálculo del impuesto, nunca va a poder ser menor de 90.000 Euros pidiéndonos la diferencia de la cantidad no liquidada (30.000 x 7 % .- 2100 Euros) más los intereses de demora generados desde el día en que realizamos la liquidación del impuesto hasta el día en que nos emite y reclama la liquidación complementaria.

En los momentos de crisis económica actual, lo habitual es la compra de inmuebles muy rebajados, pero sin embargo las valoraciones catastrales (que son utilizadas como base para la liquidación del IBI de fincas urbanas y rústicas) se están manteniendo y los coeficientes actualizadores son incrementados, dando así lugar a continuas declaraciones complementarias, que en muchos casos no tenemos previstas. Ya  lo trata en un artículo muy acertado desde idealista, aunque de manera genérica ya que hay que tener en cuenta las peculiaridades de cada una de las comunidades autónomas.

Tenemos dos opciones por tanto, o bien liquidar teniendo en cuenta cual es la valoración catastral y el coeficiente actualizador aplicable al municipio en el que adquirimos el inmueble. En este caso no tiene por qué coincidir el valor de adquisición con el valor que indicamos para la liquidación del impuesto, o bien, liquidamos por el valor de adquisición del inmueble, teniendo prevista la futura complementaria que nos va a generar la administración, con sus correspondientes intereses de demora.

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